DECRETO DE AMOR CONSCIENTE
Cuando te sientes vacía por dentro y basas tu felicidad y tu valía en las acciones que los demás tienen respecto a ti, no te amas, estás mendigando amor. Sufres de dependencia emocional. Es lo que Un Curso de Milagros llama Relaciones Especiales.
Es curioso que en sociedades tan desarrolladas como las que vivimos, en las que hay tanta tecnología y desarrollo en tantas áreas, exista tan poca difusión en los medios y en las escuelas sobre el concepto de amor a uno mismo. Se nos olvida con facilidad que si no nos amamos a nosotras mismas, no podemos amar a nadie más. Si no somos capaces de reconocer en nosotras mismas nuestra valía como mujeres, nadie la va a ver. Si hacemos favores o actuamos condicionadas a cambio de cariño y atención, no estamos amando, estamos dependiendo. Y esto no nos lo enseñan. Y sufrimos. Y pensamos que eso es el amor, por que eso es lo que nos han dicho, que para amar hay que sufrir. Pero el amor real nada tiene que ver con todo esto.
El amor real empieza cuando te reconoces a ti misma como el centro y prioridad de tu vida. Cuando te mimas y te cuidas sin esperar que nadie lo haga por ti. Cuando pones límites y te respetas. Cuando te aceptas tal y como eres en cualquier situación, aunque estés más o menos gordita, aunque hayas tenido un día mejor o peor, aunque no hayas estado a la altura de las expectativas de otros.
Por todo esto y más, os comparto este decreto:
Soy una gran mujer fuerte y valiente, que se ama mucho a sí misma y que escoge perdonar
Una mujer plena, que comprendió que todas aquellas experiencias que en su día calificó como negativas sólo estaban ahí para hacerla más consciente. Que esa persona que tanto juzgó como malo, cabrón, hijo de puta, tan solo estaba señalándome en qué partes de mi vida yo no me amaba a mí misma. Que esas faltas de respeto eran espejo de mi propia falta de respeto a mí misma.
Cuando comprendes que no hubo malos ni buenos, verdugos ni víctimas, sino que esas situaciones y personas te estaban reflejando lo que tú misma te hacías interiormente y qué tan poco te amabas, cuando sientes que todo tenía un para qué y no un porqué, es cuando alcanzas la verdadera libertad. La libertad de elegir quién quieres ser en relación a lo que te ha pasado. Sólo entonces puedes empoderarte y pasar de ser víctima a mujer plena y poderosa. No estoy hablando aquí de omitir el dolor y hacer como si nada pasara, no hablo de poner un parche, sonreír y verlo todo en positivo, pues eso acabaría saliendo tarde o temprano por algún sitio en forma de trastorno o crisis. Hablo de sentir ese dolor, vivirlo, llorarlo, observarlo, sentirlo en tu alma y dejar que pase, para sólo así, una vez sentido, poder trascenderlo.
Entonces es cuando escoges perdonar y agradecer cada lección vivida como un precioso recordatorio de quién eliges ser a partir de ahora. Dejas de ver a esa persona que juzgaste te había hecho daño como a un verdugo y mal tratador y lo empiezas a ver como a un maestro del amor. Esto no significa que debas seguir manteniendo una relación con él. No. Significa que te empoderas, le pones límites y lo echas de tu vida, deseándole lo mejor pero cerrándole todas las puertas. Al menos por el momento, hasta que tú trasciendas tu proceso.
Y decides crearte de nuevo. Porque ese es tu poder. Decides que a partir de ahora no cederás tu poder a nadie nunca más, que ya eres digna de amor tal y cómo eres, por el simple hecho de ser tú. Que no hay nada de tí que debas cambiar, ni nada que debas hacer por nadie. Que solo debes centrarte en tí, en amarte, en mimarte, en darte todo lo que te gustaría que te diesen. Porque esa es la única manera de recibirlo.
Decides empezar a hablarte bien, dejas de criticarte. Decides que eres preciosa tal y como eres, y que no tienes que cambiar ni agradar a nadie si no agradarte a ti primero y siempre.
Y es que solo cuando te pones en primer lugar y te amas incondicionalmente puedes compartir un amor sano con otros. Mientras no te ames estarás cayendo en dependencias y seguirás sufriendo. Así que escojo escucharme, mimarme y darme ese espacio para poder volver a mi centro siempre que lo necesite, que eso no es egoísmo como nos han dicho, sino sana autoestima, pues solo cuando yo me amo puedo amar a los demás.
Así pues decreto, que soy una mujer plena que no necesita a ningún hombre que la complete, que mi felicidad depende únicamente de mi y que nunca más volveré a ceder el centro de mi poder a nadie externo. También decreto que si en algún momento siento que estoy cediendo mi poder de alguna manera, encontraré un momento para mí misma, un momento de introspección y reflexión.
Y si la vida me pone a alguien en el camino, conscientemente elegiré compartir mi amor con esa persona, pero que sea por que os expandáis. Que no os necesitéis, que os potenciéis el uno al otro a ser vuestras mejores versiones. Ojalá que estéis muy bien solos, pero que conscientemente elijáis quedaros el uno al lado del otro para compartir y disfrutar, para vivir esa relación no desde el miedo como antaño, si no desde el amor, sabiendo que esa relación será reflejo del amor que tú misma te has profesado, y por ende será una relación que gozará de la bendición del cielo. Entonces me reafirmaré en que todo lo vivido habrá valido la pena. GRACIAS, LO SIENTO, TE AMO, PERDÓNAME.
Comentarios
Publicar un comentario